Camino un buen rato conmigo en brazos, y menos mal que lo hizo por que con el frió que hacia, si no fuera por su cuerpo me habría congelado.
Llegamos a la puerta trasera del internado y me dejo en el suelo, mientras el abría la puerta.
C-¿Donde estamos?-Pregunte entrañada.
M-Ya lo veras-Dijo, y consiguió abrir la puerta.
Me volvió a coger en brazos, ya que yo estaba descalza. Y de un empujón cerro la puerta y echo la llave.
M -¡No hagas ruido!-Me ordeno.
Estábamos en la cocina del internado, con los abrigos puestos y yo aun en bragas y descalza, me sentó en la encimera de la cocina y me dijo:
M-No te muevas. ahora vengo. Y desapareció cruzando el marco de la puerta que unía la cocina con el lavadero.
Al rato volvió con algo negro entre las manos.
M-Quieta.-Me dijo y vendó mis ojos con lo que parecía una venda negra.
Volvió a cogerme en volandas y me llevo a algún lugar, en el trayecto no pude averiguar nada, solo notaba la subida y a veces bajadas de escalones. Hasta que note un gran cambio de temperatura, todo estaba mucho más calentito y olía a cloro.
Miguel dijo:
M-¿Sabías que el internado tiene piscina climatizada para los profesores y el director?-Dijo, mientras soltaba una pequeña carcajada.
Me sentó, en lo que pude creer que era una silla. Y me quito la venda. No podía creer lo que veía, estábamos en una habitación con una piscina gigantesca, con velas rojas en los bordes y pétalos de rosa en el agua de está.
Se quito el abrigo y lo dejo en una de las sillas que allí había, e hizo lo mismo con el mio, yo aún estaba perpleja, no podía creerlo.
M-Bueno, vamos a probar el agua, ¿no? , que para eso te traje.-Dijo, sonriendo con esa sonrisa que tanto me gustaba.
Me levanto, agarrándome de la mano y me llevo hasta el borde de la piscina.
M-¡Esto es por lo de antes!-Y antes de que pudiera hablar me lanzó al agua.
18 de febrero de 2012
14 de enero de 2012
Querido Diario:(Capitulo 25)
Al terminar el beso, me separe de él y me fui corriendo, mientras le decía:
C-Anda, vistete si quieres, que voy a preparar la cena.-Le dije mientras le guiñaba un ojo.
Me fui a la cocina, puse mi disco favorito de One Direction y mientras sonaba la canción de Whats makes you beautiful, cociné para mí y para él.
Cociné unos espaguetis con tomate bonísimos, y de postre fresas con chocolate fundido. Le pedí a Miguel que pusiese la mesa, mientras yo terminaba.
Al rato volvió diciendo:
M-¡Mesa puesta!-Dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
Se acerco a mi, me cogió por la cintura y me dijo:
M-¿No podemos pasar directamente al postre?
C-Vale.-Le dije dándole una fresa cubierta de chocolate.
C-Pero esto es lo único que hay de postre, ahora a cenar.-Dije y solté una risilla.
Fuimos a la mesa y cenamos tranquilamente, entre risas , como siempre.
Al acabar, recogimos y fuimos a lavar los platos.
Yo estaba lavando uno de los platos cuando Miguel me dijo:
M-¡Carla, mira!.-Al girar la cabeza, me sorprendió soplando jabón que tenia en los guantes de fregar.
C-¡Miguel!, me as dado en los ojos.-Dije restregandome los ojos con las manos.
Miguel se acerco, y dijo:
M-Lo siento, solo era una broma.-Dijo poniéndose serio.
En ese momento aproveche para echarle agua con la mano que tenía en el fregadero.
M-¡Me has empapado!, con que era trampa, veras...-Dijo él. Estaba empapado de arriba a abajo y la camiseta se le había pegado bastante. Yo estaba aun en bragas y con su sudadera.
Miguel me cogió en brazos, y me llevo hasta el salón, donde me puso el abrigo suyo largo de montar. Seguidamente, el cogió otro abrigo, se lo puso y me volvió a coger en brazos, abrió la puerta, apagó las luces y nos adentramos en el bosque.
¿A donde iríamos?, ¿Que hará conmigo?, ¿Y a la una de la mañana?. Esas fueron las preguntas que se me vinieron a la cabeza, pero sabía que pronto las iba a resolver.
C-Anda, vistete si quieres, que voy a preparar la cena.-Le dije mientras le guiñaba un ojo.
Me fui a la cocina, puse mi disco favorito de One Direction y mientras sonaba la canción de Whats makes you beautiful, cociné para mí y para él.
Cociné unos espaguetis con tomate bonísimos, y de postre fresas con chocolate fundido. Le pedí a Miguel que pusiese la mesa, mientras yo terminaba.
Al rato volvió diciendo:
M-¡Mesa puesta!-Dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
Se acerco a mi, me cogió por la cintura y me dijo:
M-¿No podemos pasar directamente al postre?
C-Vale.-Le dije dándole una fresa cubierta de chocolate.
C-Pero esto es lo único que hay de postre, ahora a cenar.-Dije y solté una risilla.
Fuimos a la mesa y cenamos tranquilamente, entre risas , como siempre.
Al acabar, recogimos y fuimos a lavar los platos.
Yo estaba lavando uno de los platos cuando Miguel me dijo:
M-¡Carla, mira!.-Al girar la cabeza, me sorprendió soplando jabón que tenia en los guantes de fregar.
C-¡Miguel!, me as dado en los ojos.-Dije restregandome los ojos con las manos.
Miguel se acerco, y dijo:
M-Lo siento, solo era una broma.-Dijo poniéndose serio.
En ese momento aproveche para echarle agua con la mano que tenía en el fregadero.
M-¡Me has empapado!, con que era trampa, veras...-Dijo él. Estaba empapado de arriba a abajo y la camiseta se le había pegado bastante. Yo estaba aun en bragas y con su sudadera.
Miguel me cogió en brazos, y me llevo hasta el salón, donde me puso el abrigo suyo largo de montar. Seguidamente, el cogió otro abrigo, se lo puso y me volvió a coger en brazos, abrió la puerta, apagó las luces y nos adentramos en el bosque.
¿A donde iríamos?, ¿Que hará conmigo?, ¿Y a la una de la mañana?. Esas fueron las preguntas que se me vinieron a la cabeza, pero sabía que pronto las iba a resolver.
Vuelta:
Hola, volvere a escribir pero solo de fin de semana en fin de semana.
Espera que os agrade la noticia :)
Espera que os agrade la noticia :)
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