30 de octubre de 2011

Querido Diario:(Capitulo 2)

Después de discutir un rato sobre si quedarme o no decidí hacerlo, así que Miguel me acompañó hasta la salita de la acogedora casa y me retiró la silla como todo un caballero y me dijo entre risillas:
M- Siéntese Milady Carla, que enseguida le traigo su cena.
Me reí, mientras él se iba directo a la cocina para servirnos la cena, al pasar unos 5 o 6 min regresó con dos cuencos de sopa y los puso encima de la mesa.
M-Su cena está servida, me dijo muy señorialmente y me plantó un beso en la mejilla.
Me quede en un mini estado de shock al notar el roce de sus labios en mi mejilla, fue algo inesperado y él parece que se dio cuenta, así que rápidamente me dijo:
M-Perdone mi indiscreción señorita, pero es que usted está hermosa  a la luz de la bombilla.
Y seguidamente soltó una risilla.
La cena prosiguió tranquila, con mas de una mirada intensa pero no mucho más.
El tiempo se me pasó volando estando a su lado, pero sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, cada dos por tres se me venía la misma idea a la cabeza, Carla no deberías estar con él; sabes perfectamente que lo tienes prohibido, no paraba de repetirme una y otra vez, pero no podía dejar de estar con él; porque con él despertaba sentimientos que no tenía con Marco, en realidad era como una pequeña guerra interior entre mi cerebro y mi corazón y por supuesto mi corazón iba ganando por goleada.
Al acabar la cena le ayudé a recoger la mesa y fregar los cuencos, ya que me ha invitado seré educada, entonces me dirigí a la puerta con mis cosas en los brazos, la abrí y justo cuando iba a salir, me cogió por la cintura y me dijo:
M-Es que no vas a tomar postre, me dijo acercando su cuerpo al mío, sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo al notar sus manos de nuevo.
C-N-no ya-ya e-es muy tarde. Conseguí decir entrecortadamente por notar su respiración en mi mejilla.
M-¿Estás segura? Me dijo sin parar de mirar mis labios.
C- S-s-segurísima. Pude decir después de un rato.
Me separé de él y eché a correr hacia el internado.

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