15 de noviembre de 2011

Querido Diario:(Capitulo 11)

Así que muy a mi pesar, hice que nos separáramos y con cara extrañada me dijo:
M-¿Es que no te gusto?¿Lo hice mal?
C-N.n.no es eso, es que tu tienes novia.-Dije como pude.
M-Carla, ¡Tengo novia , porque Armando me obligó, yo no quiero estar con ella!
Acerco su boca a mi oído y me dijo muy bajito:
M-¡Yo te quiero a ti!
Mi piel se erizo y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo, lo único que conseguí decir fue:
C-¿D.Donde es.esta Serenia?-Dije con todas las fuerzas que pude.
M-Se fue a la habitación; ¿pero Carla, dime algo?, no me dejes así, otra vez
C-Ma.mañana te digo.
Cogí mis cosas y me disponía a irme cuando, el me dijo:
M-No voy a permitir que te vayas así, sola, dejame que te acompañe.
Cogió mis cosas y se las colgó a la espalda, seguidamente me cogio en volandas y me llevo hasta mi habitación; llegamos a la puerta, me soltó muy despacio en el suelo y me empujo contra la puerta de forma, que quedamos: yo apoyada en la puerta con las manos, a la altura de mi cintura y el empujándome, su mano derecha a en mi cintura y su mano izquierda en mi cuello.
Entonces el hizo el amago de besarme y yo lo esquive, tocando con la mano en la puerta y que a que Serenia abriera, cuando abrió, entre rápidamente, cerré y le deje con la puerta en las narices.
El volvió a tocar y dije:
C-¿Aque esperas para irte?
M-Carla, tengo tus cosas.
Abrí la puerta y sin mirarle la cara, las cogi y cerré de golpe. Se escucho a Miguel decir en bajito y decepcionado "Adiós".
Me di la vuelta y ahí estaba Serenia, atónita con todo lo que había sucedido y dijo:
S-¡Ya me puedes estar contando, que es lo que ha pasado!¡Me tenias preocupado!.
Estuvimos, la mitad de la mañana, hablando de lo sucedido, hasta que por los megáfonos del internado se escucharon nombres.
El Director nos había llamado: a mi, a Serenia y a Miguel; así que Serenia y yo nos fuimos directas, tocamos a la puerta, esperamos a que nos dieran permiso y entramos, estaban allí; mi tío y Miguel esperándonos.
Mi tío, tenia una cara entre preocupación y cabreo, y Miguel, me miraba de forma extraña, entramos y nos sentamos al lado de Miguel, esperando el discurso de El Director.

No hay comentarios:

Publicar un comentario