24 de noviembre de 2011

Querido Diario:(Capitulo 17)


Al acabar nuestro beso, le dije:
C-¿Tu no estabas limpiando los baños?-Dije con una sonrisa.
M-Si, pero acabe rápido, tenía muchas ganas de verte.-Me dijo, dándome un pico.
C-Pues vas a tener que esperarte, por que yo me tengo que ir a mi habitación que m están esperando, además mañana tengo examen y aun no me se nada.
M-No te vallas andaaa, me vas a dejar aquí solito.
C-Lo siento pero me tengo que ir.-Le dije escapándome de sus brazos y echando a correr hacia la puerta, abrí la puerta de la calle y cuando estaba apunto de salir , me volvió a coger y me puso cara a cara contra el.
M-Entonces dejamos algo pendiente, nos veremos en las cuadras.-Dijo y me guiño un ojo, yo me despedí de el con un pico.
Me fui directa  a mi habitación y nada mas entrar estaban todas esperando a que les contara que sucedió, comenzó hablando Serenia:
S-Ya puedes estar contando todoo lo que ha pasado ¡eeeh!
L,M,D-¡Eso!.-Dijeron todas a coro.
Así que les conté lo sucedido y al acabar, dijimos de bajar a dar una vuelta por los bosques como habíamos echo muchas veces, para hacer tiempo hasta la hora del castigo.
Echamos a andar hacia el bosque, llegamos a una parte del bosque en la que hay un árbol muy alto, al que llamamos el pino real, nos sentamos a los pies de este, estuvimos hablando un buen rato.
Danna empezó a hablar sobre una leyenda del árbol:
D-Dicen  que este árbol esta maldito, una chica que vino aquí con su novio, dicen que desapareció y que lo único que encontraron de ella, fue una esclava con su nombre y el de su novio, el novio era Willy, Willy Frenci.
L-No puede ser, Willy Frenci, el chico que se suicidó.
D-Si, exactamente, pero es una leyenda, así que no será verdad.
Nada mas terminar de hablar, se escucho un crujido de entre los matorrales cercanos al pino y todas miramos a la vez, se vio una sombra que se acercaba a nosotras, así que echamos a correr hacia el internado, sin mirar atrás.
Al llegar al internado, nos quedamos mirando por la ventana, intentando ver si alguien nos había seguido, pasaron las horas y Serenia y yo nos dimos cuenta de que eran las siete y media y teníamos que cumplir nuestro castigo, las chicas s fueron y nosotras nos preparamos para el "castigo".
Dieron las ocho menos cuarto y nos dirigíamos Serenia y yo hacia las cuadras, al llegar allí estaban Miguel, con una sonrisa al verme y Armando con la misma cara de siempre, esperándonos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario