Mi-Vuestro profesor, Don Emilio, no pudo venir, por un esguince, así que yo os dirigiré en el camino de hoy.
Serenia y yo, nos miramos, entonces Miguel se subió a su caballo y nos guió.
Estuvimos caminando hasta llegar al final del bosque, que se dividió en varios caminos y Miguel dijo:
Mi-Tenéis media hora para ir por donde queráis, en media hora aquí.
Así que, cada uno tiro por un camino y Serenia y yo nos volvimos por donde vinimos. Miguel se puso a gritar:
M-¡No podéis volver!, ¡Teneis que ir por uno de los caminos que he dicho!
C-¡Este es un camino! ¡Idiota!
-Le dije riéndome.
Miguel nos perseguía en su caballo, pero Serenia y yo le llevábamos bastante ventaja. Íbamos al galope, cuando uno de los arboles bajos que hay, se callo, cortando el camino y mi caballo se asusto y echo a correr conmigo montada.
Lo único que pude oír fue el grito de susto de Serenia, que iba algo mas atrasada que yo.
S-¡Carla! ¡Cuidado! -Dijo.
El caballo echo a correr por uno de los senderos que salían del camino inicial, y que llevaba al barranco de "Las Calaberas"; un pequeño barranco, con una pendiente en la que hay como agujeros o pequeñas cuevas, en la que cabe una persona. Intente parar al caballo, pero lo único que conseguí fue que se cabreara mas y de una coz, me tirara y calléra en una de esas cuevas.
El caballo se esfumo y solo quede yo en la cueva, mi primera intención, fue la de levantarme, pero el tobillo me lo impidió, pensé que me lo había roto. Estuve sola unos 20 min, hasta que se escucharon pasos y a alguien gritando mi nombre, por la voz supe que era Miguel.
Empecé a gritar para que me escuchase:
C-¡Aquí Miguel! ¡Aquí!
M-¿Por que no subes?
C- Muy listo, Miguel, si no subo, sera porque me he hecho daño,¡Por ejemplo!
-Dije con tono sarcástico.
M-Espera que voy.-Me dijo.
Al pasar un rato, vi como unas piernas bajaban, agarradas por una cuerda; apareció Miguel y dijo:
M-Ven, ¡Anda que te coja, torpe!.-Dijo riéndose.
Me levante como pude y el me ayudo a incorporarme, agarrándome por la cintura, así que, estábamos los dos colgados de una cuerda y media abrazados, yo sujetandole con una mano la cintura y con la otra el cuello y el a mi agarrada por la cintura con una mano y la otra tirando de la cuerda para poder subir.
Mi-Tenéis media hora para ir por donde queráis, en media hora aquí.
Así que, cada uno tiro por un camino y Serenia y yo nos volvimos por donde vinimos. Miguel se puso a gritar:
M-¡No podéis volver!, ¡Teneis que ir por uno de los caminos que he dicho!
C-¡Este es un camino! ¡Idiota!
-Le dije riéndome.
Miguel nos perseguía en su caballo, pero Serenia y yo le llevábamos bastante ventaja. Íbamos al galope, cuando uno de los arboles bajos que hay, se callo, cortando el camino y mi caballo se asusto y echo a correr conmigo montada.
Lo único que pude oír fue el grito de susto de Serenia, que iba algo mas atrasada que yo.
S-¡Carla! ¡Cuidado! -Dijo.
El caballo echo a correr por uno de los senderos que salían del camino inicial, y que llevaba al barranco de "Las Calaberas"; un pequeño barranco, con una pendiente en la que hay como agujeros o pequeñas cuevas, en la que cabe una persona. Intente parar al caballo, pero lo único que conseguí fue que se cabreara mas y de una coz, me tirara y calléra en una de esas cuevas.
El caballo se esfumo y solo quede yo en la cueva, mi primera intención, fue la de levantarme, pero el tobillo me lo impidió, pensé que me lo había roto. Estuve sola unos 20 min, hasta que se escucharon pasos y a alguien gritando mi nombre, por la voz supe que era Miguel.
Empecé a gritar para que me escuchase:
C-¡Aquí Miguel! ¡Aquí!
M-¿Por que no subes?
C- Muy listo, Miguel, si no subo, sera porque me he hecho daño,¡Por ejemplo!
-Dije con tono sarcástico.
M-Espera que voy.-Me dijo.
Al pasar un rato, vi como unas piernas bajaban, agarradas por una cuerda; apareció Miguel y dijo:
M-Ven, ¡Anda que te coja, torpe!.-Dijo riéndose.
Me levante como pude y el me ayudo a incorporarme, agarrándome por la cintura, así que, estábamos los dos colgados de una cuerda y media abrazados, yo sujetandole con una mano la cintura y con la otra el cuello y el a mi agarrada por la cintura con una mano y la otra tirando de la cuerda para poder subir.
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